En tiempos de pandemia, los docentes del IES no resignan la enseñanza

Ningún comienzo de ciclo lectivo es fácil para un docente. Hay que realizar entregas de proyectos y actividades de todo el año, especulando con plazos y situaciones impensadas. También hay nuevos alumnos por conocer o para volver a encontrarse, nuevos colegas con los que trabajar y nuevos materiales para incorporar al dictado de una materia. Pero en ninguno de estos escenarios figura la posibilidad de una suspensión de clases por tiempo indeterminado. De repente, todos los planes, plazos y vínculos establecidos con los alumnos se desarmaron de un día para otro. Hubo que empezar con otro plan. Y los profes del IES, se arremangaron y empezaron.

La preocupación principal fue no perder el contacto con los alumnos y garantizar la continuidad de los contenidos. En cuestión de horas, cada profesor confeccionó un trabajo trabajo para que sus alumnos resolvieran en sus casas, ofreciendo sus mails y hasta sus teléfonos personales para ayudarlos en cualquier aspecto. El aula virtual del IES fue una ventaja enorme para que los alumnos accedieran a bibliografía, ejercicios, material audiovisual y recursos de apoyo para paliar la ausencia del profesor ante el pizarrón.

No se trata de una tarea para nada fácil. El profesor pasó de explicarle a todo su curso algún contenido específico –reforzando algún aspecto con algunos alumnos– a explicar un contenido a cada uno de sus alumnos. Rápidamente colapsaron las casillas de mails y los teléfonos personales porque todas las consultas son importantes, porque ahora más que nunca los docentes entienden que hay que acompañar a los alumnos. Así fue como a los desafíos propios de la enseñanza a distancia, a algunos docentes se les sumó la necesidad de lograr un ritmo de trabajo que les permitiera algún momento de descanso. En este sentido, fue notorio cómo docentes de la misma área o asignatura se organizaron para dividirse las tareas y aunar esfuerzos.

Varios profesores tuvieron problemas de conectividad que entorpecieron sus tareas, o se encontraron con que no todos sus alumnos gozan de una computadora propia para trabajar durante horas porque deben compartirla con su familia. En algunos casos, se vio que alumnos de diferentes edades no están habituados a convertir archivos, trabajar con el programa Word o comunicarse adecuadamente a través del correo electrónico. Para todos los docentes, estos son aspectos a mejorar que serán abordados en la marcha o cuando las clases regresen a las aulas.

La modalidad a distancia pone a prueba varias capacidades de los alumnos. Mantener una buena comunicación con el docente implica saber expresar claramente sus dudas o inconvenientes de manera virtual, comprender las correcciones, comprometerse con la elaboración de un buen trabajo e interpretar las devoluciones en la evaluación. Si bien en la mayoría de los alumnos estos aspectos están presentes, hay muchos casos en que los docentes advierten la necesidad de trabajar puntualmente sobre cada uno de esos puntos.

Otro factor decisivo fue, de acuerdo a varios testimonios de los docentes, el rol que cumplieron los preceptores. Fueron ellos los que mediaron con los alumnos, manteniendo un canal de comunicación constante que permitía evacuar todo tipo de dudas y resolver cualquier problema que esté a su alcance durante la jornada. Cada preceptor amplificó la voz del profesor y acompañó a los alumnos para que las tareas fueran realizadas en tiempo y forma.

Pero a pesar de las dificultades que tiene cada docente, de la cantidad inmanejable de trabajos para revisar y corregir, del apremio del tiempo y de la búsqueda por buenas estrategias de enseñanza a distancia, ninguno se demora en destacar el compromiso de los estudiantes. Muchos alumnos se mostraron comprensivos ante la nueva modalidad y supieron adaptarse a las nuevas demandas y ritmos de sus tareas, y hacen día a día un enorme esfuerzo para continuar con sus estudios sin el encuentro periódico con su profesor.
Una vez más, los docentes del IES redoblan sus esfuerzos ante situaciones adversas y capitalizan su tiempo y recursos para defender la educación .

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