Tecnología para mirar de lejos

Cuando era adolescente en los años ’70, todos los trabajos académicos se hacían a mano o a máquina. En mi casa, hogar de comerciantes con mala letra, existía una Lettera 22, ícono de las alumnas de mecanografía de entonces. Porque eso había sido mi hermana, la cual, a su vez, se recibió de Profesora de Inglés poco después.
Fue ella la que me presentó una de las primeras innovaciones tecnológicas aplicadas al campo educativo, la Gelatina Hectográfica o mimeógrafo manual, que permitía hacer algunas copias de un texto facilitando la circulación de apuntes y evaluaciones, porque las tecnologías sirven para eso, para facilitarnos la vida cotidiana.

Lettera 22

Muchos años después, habiendo conocido en primera persona la aparición de las fotocopiadoras, computadoras e Internet, y ya con algunos años en la docencia, la curiosidad me llevó a conocer, junto a tres colegas más, un recurso tecnológico que prometía ayudar a nuestra tarea en los nuevos contextos conectados y ubicuos, la Plataforma Moodle.
Moodle es, ante todo, un entorno de aprendizaje (EVA), un conjunto de herramientas digitales que permiten la interacción didáctica llevando a cabo actividades propias del aprendizaje como conversaciones, lecturas, ejercicios, trabajar en equipo, etc., todo sin necesidad de interacción física en un entorno amigable e intuitivo. Como valor agregado, es un programa de código abierto y licencia gratuita que puede adaptarse modularmente a las necesidades de los centros educativos. Una comunidad de desarrolladores permanentemente mejoran sus prestaciones y lo adaptan. Muchas Universidades, entre ellas la UNC, lo utilizan para sus Aulas Virtuales.

Era la respuesta apropiada en los nuevos contextos educativos que se venían perfilando y sería excelente para entrenar a los alumnos que decidieran seguir con sus estudios universitarios.
Corría el año 2010 y nos entusiasmamos, ¡hasta en su espíritu colaborativo se ajustaba a los objetivos del IESS! Para el Ciclo Lectivo 2011 estaba instalado y comenzamos con nuestra experiencia.

Primeros pasos ( y tropiezos)

Si bien es un programa gratuito que ofrece servidores para alojamiento, en los casos de una Institución compleja como el IESS, eso es insuficiente y hubo que buscar alternativas de la mano del Consejo Directivo, el cual, casi en todo momento, apoyó la iniciativa pero con poca liberación de fondos.
Los profesores se mostraron, al principio, interesados y se lanzaron a sus nuevas Aulas Virtuales acompañando el entusiasmo de los promotores.
Pero la inexperiencia nos jugó muchas veces en contra. El recurso aparentaba ser muy rígido y conductista en su esencia, y no adaptarse a las diferentes formaciones del profesorado con sus variadas estrategias de enseñanza. Era esperable, ya que los promotores éramos todos provenientes de las ciencias duras y la Matemática. Obvio que uno muestra lo que es. Los administradores no conseguíamos ponernos muy de acuerdo y, a veces, directamente no sabíamos cómo solucionar problemas.

A su vez, simultáneamente, se estaba implementando la nueva Ley de Educación Nacional que ocupaba a los docentes, dejándolos con pocas ganas de explorar cosas nuevas. Muchos profes demoraban su paso por la brecha digital y se sentían inseguros.
La marca dejada por la Ley Federal de Educación (Ley N.º 24.195), con su énfasis en el mercado, había configurado toda la experiencia digital en los paquetes ofimáticos y las llamadas “Salas de Cómputos” que remiten a la idea del cubo digital de las empresas: cerrado con llave y en manos de un experto informático. Por lo tanto, a menos que se instalara desde la Gestión Escolar, la idea de acceso ubicuo[1] y asincrónico[2] al Aula, los recursos físicos disponibles en el edificio siempre serían insuficientes. Eran 20 computadoras para 800 alumnos. En el año 2013 llegaron las Aulas móviles y mejoraron la disponibilidad, pero el uso intensivo y la obsolescencia programada terminaron volviendo todo a la situación inicial.
De a poco las Aulas Virtuales creadas con Moodle se despoblaron.
Durante aproximadamente siete años se mantuvieron sólo algunas, especialmente en el Área de Ciencias Naturales y Economía, además de los espacios de otras escuelas del IESS. Pero esos años sirvieron para ganar experiencia.

Situación actual

La persistencia concreta, pero la experiencia ayuda.
Los intercambios con otras instituciones, la participación de los profesores en Capacitaciones mediadas por la misma herramienta y la renovación del cuerpo docente colaboraron para demostrar la practicidad de su uso como repositorio de materiales o sitio de intercambio con los docentes y seguimiento de la trayectoria de los estudiantes.
En el año 2016, el IESS obtiene su dominio .edu.ar, y realiza convenio con la Empresa Google por Google Suite for Education, un paquete de herramientas gratuitas para Centro Educativos que se integra a la perfección con Moodle y vinculada al dominio institucional (iess-vcp.edu.ar), en tanto que se agrega un método de Automatriculación que simplifica el acceso al no requerir usuario y contraseña.
En 2018 se crea  un cargo rentado para Administrar las Aulas Virtuales y Google Suite en dos de las cuatro escuelas que forman la Institución y comienza una nueva etapa de consolidación.
De esta manera, salvando las diferencias de escala, la estructura digital institucional es idéntica a la del Instituto Superior de Estudios Pedagógicos (ISEP) o algunas de las Facultades de UNC, como la Facultad de Ciencias Agropecuarias.

Ante la cuarentena obligatoria y el distanciamiento social

Cuando creíamos que el objetivo más importante era preparar a los alumnos para los estudios superiores, la vida nos pone frente a una pandemia y una ley que impide el contacto físico. Nunca fue tan necesaria la estructura montada con tanto esfuerzo.
Muchos de nuestros alumnos ya conocen la plataforma y la escuela cuenta con los recursos necesarios. Hay un importante número de docentes que se desenvuelven bien y el resto va descubriendo de a poco el manejo intuitivo de sus Aulas Virtuales.
La oportuna decisión del Equipo Directivo de vehicular las actividades desde las mismas, permite ordenar el trabajo, tan caótico en su primera fase, en un entorno seguro, ya que funciona como una Red Social Vertical, donde los que la integran deben estar registrados protegiendo, de esta manera, a los estudiantes. Se organiza el trabajo docente nucleando los intercambios y entregas de trabajos en un solo dispositivo tecnológico. Sumamos ahora la disponibilidad del sistema de Videoconferencias Meet, liberado por Google a todas las instituciones educativas que cuenten con Google Suite for Education.

Para terminar

A las familias: somos conscientes que la distribución del acceso a internet es desigual y tiene costo. Esta herramienta puede ser accedida por un teléfono de gama media y consume pocos datos.  Trabajamos para que, no solo su hijo disponga del material de estudio, sino que lo haga en un formato que le permita su fácil lectura o su acceso inmediato, en el caso de videos, tutoriales o audios. Conózcanla. Investiguen.
A los alumnos: en este momento nuestra escuela no tiene paredes de ladrillo, son pantallas y bytes. Aprovéchenla para que la experiencia sea fructífera y, cuando nos volvamos a ver, hayamos avanzado en garantizarles su derecho a la educación.

La escuela trabaja denodadamente en eso.


[1] Se dice de cuando podemos estar conectados a la red en todo momento, sin importar el lugar.

[2] Se denomina comunicación asincrónica al proceso comunicativo que se lleva a cabo sin coincidencia temporal.

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