Un nuevo comienzo: la profesora Griselda Serrone recuerda su paso por el IES y se prepara para una jubilación con viajes, familia y mucho arte

El Ciclo Lectivo 2020 quedó marcado como unos de los comienzos más atípicos del IES. Pero para la profesora Griselda Serrone, ese comienzo iba a ser más atípico todavía. El decreto del aislamiento social obligatorio se superpuso con el inicio de su jubilación, quitando la posibilidad de que una de las docentes más queridas del colegio pudiera despedirse apropiadamente de sus colegas y alumnos. Pero si alguna lección dejó la vida en cuarentena es el saber ajustarse a las circunstancias y encontrar en la virtualidad la forma de expresar el reconocimiento y el afecto.

La historia de Griselda con el IES comenzó mucho antes que su actividad docente. Como muchos profesores que hoy se paran al frente de las aulas, Griselda fue alumna del colegio desde el jardín de infantes y se egresó de la secundaria con compañeros con los que hasta el día de hoy mantiene una excelente relación. A los pocos años de recibida, ya estaba dando sus primeros pasos en la docencia como suplente de dos profesores claves en la historia del IES: el Doctor Eduardo Boqué Miró y el Doctor Hugo Bergese. Además de ser colegas, para Griselda fueron dos figuras que influyeron en su decisión de convertirse en Profesora y Licenciada en Química.
Esos primeros pasos construyeron una historia de casi 33 años, en la que Griselda forjó junto a sus compañeros un perfil de profesor distintivo del IES. Ahora que aquellos días en la sala de profesores terminaron, puede ver con claridad cómo son esos profesores: “Siempre consideré que los que trabajamos aquí lo hacemos buscando superarnos a nosotros mismos, con objetivos claros. No le tememos al cambio, sabemos comunicarnos, somos creativos, empáticos y sobre todo excelentes trabajando en grupo”.

Tantos años recorriendo las mismas aulas, ayudando a los alumnos con sus proyectos y festejando sus logros le permiten a Griselda esbozar un modelo de estudiante del IES. No se trata de un modelo que impone un ideal, sino que es el resultado de la huella que tantos adolescentes dejaron en el colegio, muchos de cuales regresaron para trabajar en la institución. Para Griselda, los estudiantes del IES tienen el perfil de “alumnos con autonomía para elegir dónde y cómo obtener conocimientos a su propio ritmo, con libertad para aprender por sí mismos, jóvenes educados y sin prejuicios”.

Griselda cierra, ahora, una etapa de su vida para empezar en una nueva página. Se vienen nuevos proyectos, nuevos planes, algunas inquietudes para retomar: “Ahora con más tiempo me dedicaré a mi otra pasión que es el arte. También vienen tiempos de estudio de italiano, tiempos de compartir viajes, salidas y encuentros con mi incondicional y hermosa familia y con ese maravilloso grupo de compañeras que me dejó mi querido IES”. Pero al mismo tiempo, hay muchos profesores que empiezan esa etapa que ella cierra. Con tantos años de docencia, es mucho lo que Griselda le puede decir a quienes se inician en la profesión, pero lo verdaderamente importante se reduce a unas palabras que reflejan la dedicación que tuvo para cada alumno: “Sólo les puedo decir que estén convencidos de que esta profesión es la mejor del mundo, que la ejerzan con entusiasmo, ilusión y pasión; que estén dispuestos a aprender y a cambiar para ser mejor dentro y fuera del aula; que sepan escuchar y sonreír pero, sobre todo, que amen su profesión y quieran incondicionalmente a sus alumnos”.

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