9 de julio: Día de la Independencia – El nacimiento de una nación soberana

Para mí, el 9 de julio huele a chocolate y a azúcar impalpable, a aire frío y a savia en el cabello, tiene el sonido del bullicio de mis compañeros de escuela, de la voz de mis maestras de la primaria ordenando las filas de chicos alborotados y nerviosos, tiene el sonido del rumor lejano de motores y del golpeteo suave de botas en el asfalto. Y es que evoco esos días de la Independencia en que el desfile cívico-militar por las calles céntricas de mi pueblo era el foco de toda la actividad y celebración. Todo el pueblo estaba allí, los estudiantes de todas las escuelas primarias y secundarias con sus abanderados, las escuadras bien formaditas con sus alumnos-guías y vestidos impecablemente para la ocasión; las maestras con sus mejores galas, con tacos altos y sus guardapolvos de un blanco inmaculado; las autoridades del pueblo parados bien firmes en el palco esperando ver pasar a sus hijos, nietos, sobrinos y listos para escuchar los discursos escritos para tan importante conmemoración; los padres, abuelos, tíos parados en las veredas esperándonos, acompañándonos y admirando el desfile.

Y es que, festejar el 9 de julio y celebrar un aniversario más de nuestra Independencia tenía para nosotros un doble significado, por un lado la fiesta patria de nuestro país en la que recordábamos aquel día en que declaramos formalmente la Independencia y por el otro, un año más de la fundación de mi amada “Escuela Fiscal 9 de julio” de Porteña, que hoy ya cumple más de 120 años. Los días previos estaban cargados de nerviosismo y ansiedad, dedicábamos mucho tiempo a ensayar la formación y a “marcar el paso”, había quienes practicaban la lectura de unas palabras alusivas o se aprendían de memoria alguna poesía y cuando llegaba ese día, los nervios te cerraban la garganta y la memoria te fallaba… ¡Cuánta nostalgia y qué hermosos recuerdos de mi infancia!

Pero… ¿Por qué tantos festejos y preparativos? ¿Qué importancia tiene esta fecha? Sin dudas, el 9 de julio de 1816 marcó para nuestro país uno de los pasos más importantes para constituirse como tal: Declarar formalmente la independencia de la monarquía española y romper con la dependencia política de las Provincias Unidas del Río de la Plata del Imperio español. Esta decisión fue tomada por el Congreso de Tucumán, que sesionó en la ciudad de San Miguel de Tucumán, más precisamente en la casa de la Sra. Francisca Bazán de Laguna -actualmente, Monumento Histórico Nacional.

Los movimientos independentistas comenzaron en mayo de 1810 cuando se discutía sobre cuándo y cómo se declararía la Independencia. No se lograban consensos ni acuerdos y la decisión se fue postergando hasta 1816. Para esa época, España ya se había liberado de los franceses y el rey Fernando VII había vuelto al trono y se predisponía a recuperar los territorios americanos que estaban en manos de los revolucionarios. El ejército realista avanzaba por la región derrotando a una parte de los movimientos americanos por la independencia.

Salón principal de la Casa Histórica de Tucumán

Se convoca, entonces, a un Congreso General constituyente en San Miguel de Tucumán. Cada provincia eligió y envió un representante y la primera sesión se inició el 24 de marzo de 1816. Tras arduas discusiones, el martes 9 de julio de 1816, finalmente los representantes firmaron la declaración de la Independencia de las Provincias Unidas y la afirmación de la voluntad de “investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli” y “de toda dominación extranjera”.

Este acto de declarar la Independencia, tal vez descripto aquí de manera muy simple desde el punto de vista histórico,  fue un momento que definió y afirmó nuestra existencia como Nación. Ser independientes fue poder ser dueños y artífices de nuestro propio destino. Se tomó una decisión profunda y difícil, la más importante en ese momento, pero permitió dar los primeros pasos para construir y proyectar una nueva nación, una nación soberana, la que luego sería nuestra bella Argentina.

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