Roxana Ferreyra: un encuentro entre la poesía y la docencia

Muchos de los docentes que forman parte del IES desarrollan, en paralelo, actividades que no cobran visibilidad por no estar directamente relacionados con su labor o su área disciplinar. Roxana Ferreyra es una de las profesoras que exploró sus inquietudes artísticas, y que la llevó a consolidar una carrera como escritora.

La formación académica de Ferreyra pertenece a las Ciencias Médicas, con orientación en Ginecología y en Salud Sexual y Reproductiva. En 2011, finalizó un Mgtr. en Salud Sexual y Reproductiva, lo que le permite dictar desde hace catorce años el programa de Educación Sexual Integral en distintas escuelas de la ciudad. En paralelo, se desempeñó como docente en distintas instituciones educativas, entre las cuales se encuentra el IES.

Sin embargo, también se dedicó a cultivar su inclinación hacia la literatura a través de talleres en Córdoba y en Villa Carlos Paz. Al recordar sus años de aprendizajes, recuerda a una figura destacada de la poesía en la ciudad: Mirtha Makianich, ex Directora del IES y del IFD. Ferreyra reconoce a Makianich como su mentora en las letras, como una referente con la que aún mantiene un diálogo para compartir sus producciones e inquietudes literarias.

Ferreyra lleva publicados tres libros de poesía: “Palabras del subsuelo” (2005), “Letra cursiva” (2007) y “Adarajas” (2009); “Las meigas dicen” (2016) de poesía y narrativa; y dos títulos como coordinadora: “Palabras estrenadas” (2009) y “Desde algún lugar dicen los jóvenes poetas” (2012). Además de haber sido disertante en eventos culturales, su actividad artística le valió varias distinciones: Mención especial en el certamen internacional “Lenguaje de pluma y tinta” (2004), nominación a Personalidad destacada en 100 años de historia de Villa Carlos Paz en la categoría Cultura y Educación (2013), y Mención de la Dirección de Cultura y Educación de la ciudad de Villa Carlos Paz por la contribución a la cultura y educación en la localidad (2014).

En esta oportunidad, compartimos algunos de sus poemas:

Setentayseis

Desde la baranda
al piso del patio
caen los hilos
que las espadas cortaron.
Por los rincones de las aulas
un susurro de consignas
circula como aura ensangrentada.
Y un estruendo de palmas
baja desbordando
el ancho de las rampas.

//Nada sospechaba la inocencia//
//Nada presagiaba//

En las galerías
un fárrago de viento
atestigua la lucha.
Dentro del recinto
algunos revelan las frases prohibidas.
Por la puerta grande
entran los que usan boina
y borran las ideas alumbradas
en el verde pizarra.

//Nada sospechaba la inocencia//
//Nada traicionaba//

Después, otras cosas
y otros tiempos.
Después, menos caras.
Del otro lado de la mesa
escucho como los nuevos dicen.
Dicen saber.
Dicen, como si nada.
Entonces
me urge contarles del setenta y tanto
de los hilos
de las palmas.

Nada sospecha la inocencia.
Nada repara.

Prólogo a “Algo se quebró en mí”, de Gladys Ambort

.
:

Lustro

No hay nadie esta noche
en la casa de piedra.

Nadie para atestiguarme.

Sólo el cangrejo
que se obstina
en llevarme hacia atrás
mientras mi voluntad
se extingue
en cada lustro.

Es inútil
explicar la soledad.

No me conozcan hoy.
Mañana estaré más viva.

.

Una marina

Melodías oceánicas
traídas y llevadas
Por un aire
                y otro aire.

Aún bajo la tierra
se oyen
las voces de los mares.

Son también
sombras que oscurecen
el levante.

Manos de faro.
Acordes de brisa.

Yo
/milenaria representante de la raza/
les dedico
                mis venturas
                              y mis males.

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