Egresados del IES hoy: Antonella Melegatti y la determinación de una emprendedora

En tiempos en lo que se debate con frecuencia sobre las herramientas que la escuela secundaria aporta a quienes egresan de ella, resulta interesante recuperar historias de egresados del IES que aprovecharon su formación para encauzar sus intereses laborales. Antonella Melegatti es un claro de ejemplo de los caminos que se pueden construir y transitar cuando la determinación es constante y las posibilidades que aporta el contexto son favorables. Esta joven es la responsable de sostener el crecimiento de GLABS, una marca de cosmética vehicular que creció con dedicación y tenacidad, y tiene un futuro más que auspicioso.

Antonella egresó en 2009 del Bachiller de Nivel Medio Orientado en Economía y Gestión de las Organizaciones. Los recuerdos de su paso por la secundaria hablan de su desempeño como estudiante, pero también de las personas que hicieron crecer en ella un sentimiento de pertenencia que todavía hoy sigue muy vivo. Esto demuestra que los espacios y eventos académicos que el IES acerca a los estudiantes tienen una incidencia a nivel personal, en cuanto a su proceso de autoconocimiento: “Siempre me creí media flojita para las matemáticas, hasta que un día me invitaron a las Olimpíadas de Matemática y misteriosamente era muy buena. Me divertía muchísimo resolver problemas en grupo con mis compañeros de olimpíadas. Creo fehacientemente que haberme animado a participar, me anuló muchos miedos que tenía respecto a los números. Fue de las cosas más divertidas que hice a nivel académico. Me encantó”. Así fue como, una vez dentro de la Orientación, adquirió muchísimas herramientas para su vida laboral, que hoy resultan imprescindibles para sostener su emprendimiento: “La especialidad me ayudó a enfrentar muchas de las situaciones laborales que tuve a lo largo de todos estos años: fórmulas de Excel, análisis de gastos, cajas diarias, balances, etc. Ni hablar de lo útil que es para manejar uno mismo sus cuestiones personales, una herramienta sumamente útil que ojalá tuvieran todas las especialidades”.

Inevitablemente tantos aprendizajes involucran el nombre de docentes claves en su formación, muchos de los cuales aún hoy están en el IES. Algunos supieron contagiar su alegría y buen humor para hacer los días más entretenidos: “Una de esas personas era Ariel Herrero, nuestro preceptor, que se bancaba cada cosa… Ariel era el mejor con nosotros, nos divertíamos mucho, y cuando se tenía que enojar, lo hacía, pero siempre con justas causas. Habíamos generado una relación de respeto mutuo que era perfecta. Compinches pero siempre sabiendo que la autoridad era él”. Por otro lado, Antonella evoca sus días de estudiante teniendo como profesora de su área a Gabriela Colasanto: “A pesar de enseñar una de las materias más pesadas o difíciles respecto a la Administración, ella tenía la pócima mágica para atraparte y hacer que estés todo el módulo prestándole atención, poniendo ejemplos reales, haciéndonos participar. Además, tenía un excelentísimo trato conmigo y con todos. Era la mejor”.

Muchas veces Antonella vio que su rol de estudiante estaba entremezclado con su rol de hija, ya que su caso es uno que suele darse en el IES. Su mamá, Eugenia Haggi, fue también su profesora: “Qué difícil tener a tu mamá de profesora”, recuerda y agrega: “Conocí una faceta de ella que no sabía que existía. Tono de voz más fuerte, lección oral todos los viernes. Yo siempre estaba preparada para que me llame. Hasta que un día me tocó, no zafé pero había estudiado, mucho más que para las demás materias porque me daba miedo quedar mal. Todos se reían porque era la ñoña de Tecnología”. Este recorrido por su historia en el IES hace que Antonella evoque aquellas épocas como una de las más lindas que le tocó vivir, al punto de que se anima a hacerle una recomendación a los estudiantes de hoy: “Les diría que disfruten mucho más el paso por el colegio, no se vuelve y es hermoso”.

Cuando terminó el colegio, Antonella no estaba segura sobre qué seguir estudiando o qué camino tomar. Sin embargo, algunos intereses personales fueron guiándola hacia lo que hoy es su trabajo: “Siempre me gustaron los autos, pero no había muchas cosas que pudiera hacer a nivel estudios o universidad que me lleve a ese ambiente. Así que después de pensarlo durante un año en el que solamente trabajé, me incliné por Comercio Exterior”. Antonella hizo el curso de Despachante de Aduanas que dura dos años, y luego una Tecnicatura de tres años que le valió el título de Técnica en Comercio Exterior: “Una vez recibida, sabía que para llegar a ser alguien tenía que trabajar por unos pocos mangos para alguien del rubro del comercio, y no me gustaba la idea, yo quería más”. Y Antonella fue por más.

Desde 2010 trabaja de manera constante, aunque cambiando de rubros, pero siempre mantuvo la convicción de solventarse sus propios gastos. Con ese objetivo en mente, Antonella se cruzó con una oportunidad que ella califica de “rara pero única”. Su pareja le propuso vender shampoo para autos, y si bien primero rechazó la idea, se sintió atraída por la posibilidad de dedicarse a un emprendimiento propio: “Con una inversión mínima (en ese momento me acuerdo que no era mucho) empecé con un lote de aproximadamente veinte productos de la marca GLABS, que ya estaba registrada a nombre del ingeniero que las fabricaba. Mi tarea era distribuirla y hacerla conocida”. Tal como sucede en esta época, Antonella empezó con la promoción por redes sociales y le fue dando forma a su trabajo: “Me armé un mensaje de presentación, donde me presentaba yo, qué hacíamos y qué vendíamos, adjuntando obviamente una lista de precios para que el cliente pudiera ver nuestros productos y su precio. Debo haber mandado más de 500 mensajes, de los cuales muy pocos me respondieron y muchos menos me compraron”. Ese recuerdo deja en claro que el comienzo no fue fácil, pero la convicción de Antonella fue más fuerte: “Era medio deprimente, pero como yo a la par trabajaba como empleada para alguien más, era una especie de hobby”. Tanta dedicación dio sus frutos, y la demanda empezó a crecer. Los primeros clientes trajeron otros clientes y se armó una cadena de recomendaciones: “Era yo sola, ¡parecía un pulpo! Me armé varios Excels para mantener las cuentas siempre en limpio y saber en qué gastaba. De repente tenía que tener stock de cajas, de cinta de embalar, de calcomanías de la marca. ¡Era un montón!”.

Hoy, tres años después, Antonella tiene como principal actividad la venta de los productos GLABS, una marca que logró posicionar a nivel nacional con más de 85 puntos de venta: “Los clientes son personas que tienen local de estética vehicular, pero eso sí, no dejé de esforzarme ni un solo día”, subraya. Aquello que empezó en el garage de su suegro crece día a día en un local exclusivo para los productos, donde se almacenan más de 6500 unidades en stock constante”. Antonella se apura en agregar que el éxito de su emprendimiento no fue un trabajo en soledad, sino que fue posible gracias al apoyo constante de su entorno: “Es muy importante dejarse ayudar. Conté con mi familia, mi novio, la familia de mi novio, compañeros de mi promo y amigos de clientes. Recibí a lo largo de todo este proceso muchos consejos que me ayudaron a llegar hoy a donde estoy”.

En cada una de las etapas de su proceso de crecimiento, Antonella destaca la motivación de seguir creciendo, de apostar a su emprendimiento: “La capacidad de emprender la aprendí en casa y en el colegio. El colegio fue una de las herramientas más grandes que tuve como ayuda, elegí la especialidad a la perfección, y estoy feliz de decir que soy una egresada del IES. Será para siempre mi segundo hogar”.

A la hora de pensar en el futuro, Antonella ya tiene bien en claro sus planes: “Me gustaría poder tener la fabricación propia de la marca GLABS, e incluso comprarla para que pueda ser 100% mía. La propuesta está sobre la mesa pero todavía no la han aceptado, así que estoy en la espera”, explica, creando bastante expectativa. Hasta el momento, el repaso por su formación y sus comienzos laborales la hacen sentir satisfecha con lo alcanzado: “Es cansador, uno le dedica muchas horas para que todo funcione, a veces no querés hacerlo más porque emprender es difícil, pero todo se supera, los obstáculos se superan y todo tiene solución”. Tomando nuevamente el tono de sugerencia, Antonella le habla a aquellos que estén pensando en apostar a un proyecto para convertirlo en emprendimiento: “Te vas a equivocar mil veces, te vas a caer otras tantas, pero te levantas y seguís. Se puede, siempre se puede. Es hermosa la sensación de decir ‘yo pude’”.

El recorrido de Antonella, que resulta notable en términos de desempeño y visión de futuro, es un pedacito más de la historia del IES. Es una historia que logra reafirmar los valores académicos y personales que identifican a la escuela desde hace setenta años.


Nota de la editora:
Estimado lector: son tantos nuestros egresados que están haciendo cosas interesantes que seguramente nos vamos a olvidar de un montón de ellos. Si conocés a algún egresado del IES cuya historia pienses que valga la pena contar o si te parece que tu propia historia como egresado es valiosa para presentar en esta sección de Modo IES, no dudes en escribir a: larevistadelies@gmail.com.

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