“El lugar donde los libros se convierten en historias de vida”: el recuerdo de la biblioteca en uno de los relatos ganadores de “El IES en tu memoria”

¿Cómo empiezo explicando, contando o describiendo a este hermoso lugar, el cual me ayudó a entablar relaciones únicas? Bueno, prometo dar la mirada más verdadera desde mi humilde punto de vista.

Biblioteca igual a esplendor, magia, vínculos, risas, chismes, conocimiento, diversión. Esos son los pocos de muchos sinónimos que puedo encontrar de este tan simple pero magnifico sustantivo. Este lugar, este espacio que siempre nos ofreció y espero que nos siga ofreciendo el colegio, fue y será mi favorito. La biblioteca es más que unos viejos libros llenos de polvo, llenos de problemas de matemática sin resolver, llenos de eventos históricos o llenos de palabras poéticas; es un espacio donde los alumnos pueden aprender, los profesores pueden enseñar, donde amigos se rencuentran en los recreos a pasar tiempo, a contarse chismes o lo que hicieron de su fin de semana, donde cualquiera puede sociabilizar o esconderse en su burbuja de timidez y ponerse a leer o a estudiar. Es un lugar tan versátil, misterioso e incitante. Acá es donde hice mis primeros amigos, donde jugar a las cartas se volvió una acción de todos los días, donde pedir prestados libros era mi momento más esperado del día.

Foto de Salvador Azaldegui

La biblioteca me dio a conocer lo que ahora son mis libros favoritos, mis juegos de cartas favoritos, los amigos que siempre van a estar a mi lado.  A veces me pongo melancólica y empiezo acodarme de todos los hermosos momentos que viví en este lugar, que ahora anidan en lo más profundo de mi corazón. En estos tiempos es duro no poder ir y reírme con mis amigos de como los profesores nos daban un montón de tarea para el día siguiente o como no habíamos estudiado para una prueba y como zafamos de suerte.

Hay una anécdota que me acuerdo vívidamente. Un 20 de agosto del 2019, el día donde cumplía mis 14 años y actualmente estaba cursando segundo año. Mis amigos me habían llevado hasta la biblioteca con los ojos vendados. Una vez que había entrado al lugar muchas voces empezaron a cantarme el feliz cumpleaños. Estaba totalmente avergonzada, pero las sonrisas y la buena onda de todos los chicos y chicas fue el mejor regalo que me pudiera haber dado la biblioteca. Cuando mis ojos vieron hacia la mesa que se encontraba a la derecha, vi un delicioso bizcochuelo decorado con rocklets y todas las golosinas que me gustan a mí. Me sentí como en un segundo hogar. Mi segundo y amado hogar, que lo sigue siendo hasta el día de hoy.

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