“Recuerdos imborrables”: relato de Lucas Cledón que participó de “El IES en tu memoria”

Muchos alumnos son los que escribieron relatos para participar en el concurso “El IES en tu memoria” que se llevó adelante en el marco de los festejos por los 70 años que cumplió nuestra escuela.

En esta oportunidad, queremos compartir el escrito de Lucas Cledón, de 3° año D, quien nos lleva a recorrer una galería de pequeñas vivencias que tuvieron la potencia para permanecer en su memoria. Leer el relato de Lucas nos invita a preguntarnos ¿qué somos sino la suma de esas pequeñas vivencias? Los invitamos a recorrer con Lucas, el IES en su memoria.

Recuerdos Imborrables

En estos tiempos tan difíciles que vivimos, alejados de muchas cosas que nos causan y generan un sentimiento de afecto, se me vienen a la cabeza recuerdos e imágenes borrosas de experiencias y anécdotas compartidas en mi querida escuela, el IES.

Podría nombrar un sinfín de recuerdos, como la entrada y salida del cole, los diferentes profes que tuve y sus clases, sus enseñanzas, el sonido del timbre y la sensación de libertad, los juegos en el recreo, las caminatas hacia el campo de deportes, los dichosos deberes, el encuentro con mis compañeros y amigos, las travesuras, el actual período virtual, etc., etc., etc.

Hablando de travesuras podría contar una de primer año, por ejemplo, el día que me encontré con dos amigos, Lautaro y Santiago, que estaban jugando al fútbol en el patio cubierto y me sumé con ellos. En un momento, por patear la pelota para hacerla rebotar contra la pared, levanté el cuerpo de golpe y mi cabeza rompió el vidrio de protección de los matafuegos. Llegó la directora Viviana y me preguntó si lo había roto con las manos, porque me había cortado el dedo y sangraba, a lo que respondí: ¡No! ¡Con la cabeza!, y al mostrarle mi frente vio un pequeño corte, entonces se asustó más, y de inmediato llamó al servicio médico para que vinieran a atenderme y a mis padres, que también se asustaron mucho.

Travesura y anécdota, y tantas cosas más que ya ocupan un lugarcito en mi cabeza y corazón, y que no se olvidarán nunca. Vivencias y experiencias que me formaron como alumno, pero, principalmente, como persona, de las cuales siempre estaré agradecido.

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