“Agua muerta”, de Pablo De Santis: una crítica literaria de alumnas de 3° año

¿Qué hacemos los lectores de literatura cuando leemos literatura?

En el marco de los contenidos propuestos en el Programa de “Lengua y Literatura” de 3° año, los alumnos y alumnas de 3° año A leyeron la novela “Agua muerta”, de Pablo de Santis y a posteriori escribieron críticas literarias que se sustentaron en elementos propios de la teoría literaria tales como el género, la trama, la construcción de los personajes, el tipo de final, etc. Trabajar este contenido en las aulas resulta central para fortalecer a nuestros alumnos y alumnas como lectores literarios que valoren estéticamente una obra a partir de opiniones sustentadas en el conocimiento de la ficción y sus características.

En esta oportunidad compartimos la crítica de Valentina y Agustina Villarroel Lucchini de 3° año A:

Crítica de “Agua muerta”

La imaginación se acomoda mejor
en una zona incierta de la vida

Pablo De Santis

Por Agustina y Valentina Villarroel Lucchini (3°A)

A partir de este momento los invitamos a acompañarnos en nuestra crítica hacia la novela: “Agua Muerta”, donde expondremos nuestra perspectiva ante este misterioso escalofrío producido por esta enredadera de tiempos y sucesos.

Para comenzar hablemos de su autor, el verdadero protagonista “detrás de escena”. Pablo de Santis es un escritor (creador de historietas), periodista y guionista argentino nacido en Buenos Aires. Está especializado en libros para adolescentes y novelas policíacas para adultos. Trabaja como editor Jefe de la prestigiosa revista Fierro.

De Santis, en esta oportunidad, nos relata una historia en donde combina dos géneros emocionantes de la Literatura: el policial y el de terror. Somos testigos de que en esta novela ambos géneros producen al lector fuertes sensaciones envueltas en una atmósfera llena de suspenso y misterio.

En esta historia somos compañeros de viaje de Diego (el personaje principal), un adolescente que nos lleva en su Falcón verde familiar, junto a su papá, a un pueblo de Buenos Aires. A primera impresión, el pueblo parece muy aburrido y tranquilo, sin algo muy emocionante de lo cual ser parte. Pero a medida que nos adentramos en la historia y pasan los capítulos, nos damos cuenta que todo es, por así decirlo, “una inmensa pantalla verde”. Ya que su propio autor opina que “la literatura es como los sueños: siempre se habla sobre lo real, pero en clave simbólica o enigmática”. Es como si todo el pueblo y los personajes tuvieran puesta una careta, una máscara, que esconde lo que realmente son, y lo tenés más cerca de lo que parece. Recorremos una galería de personajes que, en principio, parecieran ser tan grises y monótonos como aparenta ser el pueblo en el que viven pero, a media que avanzamos nos damos cuenta que la historia del pueblo y que sus orígenes han dejado cicatrices indelebles en sus vidas.

Además, vivimos esta historia en un ambiente que solo podemos conocer a partir de su lectura, porque no podemos viajar en el tiempo 40 años atrás y tampoco visitar el pueblo que, si existe, ya no es igual a aquel llamado “La Laguna de Crates” de 1980. Este mantiene una historia detrás de su nombre, con un personaje muy importante: el Doctor Crates, una pieza esencial en este “rompecabezas”.

El autor nos permite conocer en cierta forma lo que significan los secretos y las mentiras, y el desastre que estas pueden ocasionar, en parte psicológicamente. No en una persona, no en una familia, sino en una comunidad entera, y que esto puede arrastrarse durante años. Pero todos conocemos el dicho de las mentiras y los engaños, algo que seguro nos repetían nuestros papás de chiquitos.

Al mantener en secreto lo que en realidad somos, inevitablemente debemos crear mentiras, distorsionar la verdad, aparentar lo que querríamos o deberíamos ser.

Este recorrido lleno de adrenalina puede terminar de dos formas, ¡te invitamos a que descubras de qué manera concluye en este caso!

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