“Un nuevo inicio”, de Sofía Di Pietro Cartia: relato presentado en el concurso “El IES en tu memoria”

A veces la vida nos coloca ante situaciones en las que sentimos que tenemos todo por aprender de nuevo, es como si volviéramos a empezar y necesitáramos nuevas instrucciones para seguir adelante. Muchas veces esas situaciones son difíciles y desafiantes y otras tantas parecen sencillas vistas desde “afuera” pero para quien las vive son retos que muchas veces parecen complicados y muy complejos de sortear. En esta oportunidad compartimos el relato de Sofía Di Pietro Cartia, de 3° año D que también participó de “El IES en tu memoria” en el que nos invita a reflexionar acerca de qué sucede cuándo sentimos que no tenemos las herramientas para seguir adelante y todo parece cerrarse como un sendero que se desdibuja y no sabemos hacia dónde ir.

Un nuevo inicio

Por Sofía Di Pietro Cartia (3°D)

Era febrero de 2019, yo entraba en una escuela nueva, otro ciclo, empezaba la escuela secundaria en el IES. Por una parte, estaba feliz, pues había logrado cambiarme de un colegio en el que no me sentía del todo cómoda, pero también estaba asustada, dado a que solo conocía a tres personas dentro de la institución. Tenía miedo de tener pocos amigos como en mi colegio anterior, pero, de alguna forma, me había convencido a mí misma que ahora tenía un nuevo inicio, una nueva oportunidad.

El primer día de adaptación no me separé de una de mis amigas que ya tenía de antes y hablé con sus compañeras, pero seguía sin encontrarme a gusto, tal vez, ese no era mi grupo, el segundo día fue más o menos igual, ya había empezado a decepcionarme cuando llegó el día en el campo de deportes. Creo que ese día va a quedar grabado en mi memoria para toda la vida.

Cuando terminamos las actividades del día, nos sentamos a comer algo con el grupo que había empezado a hablar y varias chicas más, me sentí un poco mejor, estaba bastante cómoda, en especial con dos de esas chicas, en ese momento fue cuando me di cuenta de que podía llegar a tener nuevas amigas, a tener una “nueva vida”.

Ese último día de adaptación intercambiamos números y redes sociales, cuando nos estábamos por ir, otra chica ajena al grupo se acercó a mí y empezamos a hablar, no sé si teníamos muchas cosas en común, pero lo manejamos bien, hablamos un rato, me pasó su número y yo le pasé el mío, cada vez me sentía mejor, en un día había logrado hacer tres amigas y todas por mi cuenta, estaba orgullosa y me fui de ahí feliz.

Mientras volvía a mi casa me di cuenta de que podía llegar a hacer nuevas amistades que sean para toda la vida, pero, más allá de que hoy en día algunas sigan siendo cercanas y otras no, con el paso de los meses y de los tres años que estoy en el colegio, encontré mi lugar y mi gente. Esa es una de las cosas que más le agradezco al IES, darme la oportunidad de tener mi espacio y de encontrar a las personas correctas, personas con las que me siento como en casa.

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