Egresados del IES hoy: Victoria Zamora y el compromiso con la diversidad en la danza

Tener talento artístico es mucho más que formarse y ser diestro en los estándares esperados. Ser artistas es saber romper con lo establecido e innovar continuamente. El IESS, a lo largo de su historia, supo acompañar a los estudiantes que tuviesen esta actitud, ofreciendo algún espacio de expresión artística. Victoria Zamora, profesora de danza, es una de las ex alumnas que alimenta esta idea desde “Baila la vida”, su estudio de danzas.

Victoria egresó del IESS con la promoción 2005, como Bachiller con Orientación en Ciencias Sociales. Ella es una de las tantas alumnas que empezó desde muy temprano su formación en el IESS, entrando en el jardín de infantes. Su paso por la escuela secundaria estuvo marcada por varios detalles de su vida personal, pero sin dudas se destaca su pasión por la danza. Victoria empezó a tomar clases de danza contemporánea, pero se vio en la necesidad de complementarlas con danza clásica para mejorar su técnica, de manera que entre los 11 y los 18 años se dedicó a esa disciplina.

Algunos de esos aprendizajes Victoria los fue volcando en el IESS, toda vez que era convocada para bailar en actos escolares. De esa manera, podía mostrarse de otro lugar, desde una faceta de artista que era desconocida incluso por sus profesores. Entre sus recuerdos de la secundaria también se encuentra un detalle muy especial, que la distingue de la mayoría de los alumnos. Victoria tuvo a su mamá durante toda su formación secundaria, ya que es hija de la profesora Lelis Teobaldi, docente de la casa: “Me gustaba compartir con mi mamá el espacio de la escuela, llegar con ella e ir a verla en algún recreo. También fue mi profe, lo que implicó un doble aprendizaje para mí”.

Entre los grandes recuerdos de Victoria también surge el viaje educativo a Tucumán, donde se divirtió con su grupo de amigas, y la figura de la profesora Griselda Serrone. Si bien tenía dificultades en su asignatura, Victoria recuerda la paciencia y la dedicación de Serrone para acompañarla durante todas las instancias de aprendizaje.

Tal como su orientación en Ciencias Sociales parece indicar, Victoria sentía especial inclinación hacia el estudio de teorías de corte sociológico. Por eso mismo decidió continuar sus estudios en la carrera de Comunicación Social (UNC), con especialización en Comunicación Institucional. A pesar de que era muy joven, Victoria supo que ese recorrido académico le iba a permitir crear y sostener su tan soñado estudio de danzas. Y no se equivocó.

Victoria continuó estudiando danzas y se recibió de profesora diez años atrás. Desde un comienzo, le interesó ofrecer una mirada diferente de la danza, dando vuelta gran parte de lo que había aprendido de manera tan estricta durante su adolescencia. Hoy Victoria está al frente de “Baila la vida”, un estudio de danzas que ofrece una fusión entre danza contemporánea y danza jazz. Sin embargo, Victoria siempre trata de ir más allá en su propuesta, y evita dedicarse solamente a un tipo de danza: “Anexamos otras disciplinas como comedia musical para niños, técnica y preparación física para niños, jóvenes y adultos. Estas últimas están pensadas para que los que vayan tengan una hora de entrenamiento y fortalecimiento muscular. Yo cuido mucho la prevención de lesiones y me gusta que los alumnos entiendan la importancia de preparar el cuerpo para rendir mejor y estar cuidados para el trabajo en la técnica del jazz contemporáneo”. La lista sigue: el estudio ofrece hip hop, ritmos urbanos, danzaterapia para adultos y jazz para adultos, para aquellos que no bailaron nunca, o quieren empezar de grandes y creen que es imposible. Esta descripción demuestra una compresión particular de la danza por parte de Victoria, que se aleja de estándares competitivos y elitistas: “Trabajamos con todo tipo de público, desde niñas de tres años, y creo que no hay límites para bailar, solamente tener ganas. ‘Baila la vida’ es un estudio que se caracteriza porque la gente que viene es muy diversa y esa diversidad es lo que me gusta. Hay un estereotipo de quienes pueden bailar, qué tipos de cuerpos podían bailar y a mí me interesa romper con eso”, explica. Por eso, quien se asome a los ensayos de su estudio, no tendrá ninguna duda de que “diversidad” es la palabra que mejor lo describe: “Siempre trabajé con chicos con capacidades especiales. Me gusta que los alumnos que vienen a una clase se encuentren con todo, con toda la variedad que somos de seres humanos, porque somos todos distintos. Cuando hago el Festival de Danza, el comentario que suelo tener es que está bueno que se demuestre que todos pueden bailar, más allá de las experiencia y de los cuerpos y destrezas”. A medida que Victoria habla de estudio, ensancha cada vez más el concepto que quiere transmitir: “Para mí no es un espacio de danza, sino un espacio de arte”.

Parte de la visión artística de Victoria se consolidó con su participación en 2019 en el Cosquín Rock. Este cruce puede parecer extraño, si no se tiene en cuenta que una de las marcas registradas del estudio es incorporar el rock nacional en sus rutinas de danza. Junto a su compañía de danza, “La revolución”, Victoria y sus alumnas demostraron cómo romper estructuras y límites en la danza. Gracias a esa aparición, Victoria siguió trabajando con José Palazzo, organizador del festival, para bailar junto a su banda “Los mentidores”.

Los meses de pandemia, al igual que para muchos artistas, fueron tiempos muy difíciles para “Baila la vida”. En este punto, Victoria reconoce el apoyo incondicional de su mamá Lelis y de su pareja Marcos, quienes día a día la ayudan a no perder de vista sus objetivos.

Victoria busca continuamente nuevos desafíos. Uno de ellos era mudarse de espacio, para ofrecer más comodidades a sus alumnas e incorporar más disciplinas artísticas. Ese objetivo se concretó meses atrás, y es uno de sus mayores orgullos. Gracias a su deseo de crecer en la danza incorporando el rock nacional, Victoria continuó trabajando con proyectos culturales en la Plaza de la Música, y está en comunicación continua con las bandas Ciro y los persas y No te va a gustar, para llevar a cabo importantes proyectos que ojalá salgan a la luz.

Victoria es una rupturista de la danza, no se conforma con los moldes establecidos por la disciplina, y cumple con la premisa de romper y revolucionar que caracteriza a todo artista. Quienes le hayan ofrecido herramientas para ello en el IESS, sentirán con orgullo lo lejos que ha llegado.

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