Miguel Romero se convirtió en el ganador del Medio Ironman a nivel nacional

Días atrás, Miguel Romero, Coordinador de Cursos del IES, se consagró como el ganador del Triatlón Medio Ironman. Semejante logro constituye una enorme destreza física y deportiva, de la que la que no están exentas las variables psicológicas propias de una competencia tan exigente. Además de comentar en qué consistió la carrera, Miguel comparte el camino que realiza para lograr competir en niveles tan desafiantes.

El 6 de noviembre, Miguel participó del Half Triatlon en la ciudad de Sanagasta, La Rioja, en la que salió primero en la categoría de 50 a 54 años. Esta competencia es de alcance internacional, pero en esta ocasión tuvo solamente alcance nacional debido a las restricciones de la pandemia. La carrera consta de tres disciplinas: 1900 metros de  natación, 90 kilómetros en bicicleta, y 21 kilómetros de carrera a pie. El recorrido total debe completarse dentro de las 8 horas, pero Miguel logró el objetivo en 5:08 horas.

El entrenamiento para llegar en óptimas condiciones a esta competencia empezó en marzo de 2020, pero Miguel entrena de manera continua desde hace 26 años. Los motivos para participar de una prueba tan exigente son más que personales: “Uno entrena siempre con algún objetivo. Con la aparición de una fecha acá en Argentina, me anoté para poder correr, dentro de las posibilidades mías. Porque todo esto se basa en cuestiones económicas: el apoyo es cero, totalmente nulo, el único apoyo que hay es familiar, del entorno, y nada más”, explica Miguel.

Su entrenamiento es diario y responde a una estricta rutina: “Los lunes hago natación; los martes, bicicleta; miércoles, natación y correr; jueves, bicicleta; viernes puede fluctuar (depende la cercanía de una competencia) entre correr y nadar o solamente nadar, porque los sábados se hacen los entrenamientos largos, que son bicicleta y correr, uno atrás del otro. Y los domingos correr, el fondo largo que se le dice”. No existe el día de descanso para Miguel, excepto el día posterior a una competencia. Por eso mismo, resulta una victoria a varios niveles alcanzar el primer puesto en un Triatlón Ironman. Evocando el momento de llegada a la meta, Miguel comenta: “Se me juntaron un montón de cosas, todas buenas. Sobre todo lo bueno de que el sacrificio a veces vale la pena, no bajar los brazos, seguir entrenando, y la constancia sobre todo. Y un montón de recuerdos y cosas lindas de la familia, de la gente que a uno lo quiere y que lo acompaña. Es una alegría momentánea muy grande, que dura muy poquito porque ya a los dos días tenés que empezar a entrenar de nuevo para buscar otro objetivo. Es medio cruel en ese sentido, pero uno ya está grande y cada vez cuesta un poco más todo esto”.

Tal como lo dijo en la descripción de su entrenamiento, Miguel ya está pensando en su próximo objetivo para el mes de marzo. Esta vez se trata de otro Medio Ironman en San Juan, pero para conseguir una plaza en el Campeonato del Mundo, que tendrá lugar en septiembre en Utah, Estados unidos. Esta instancia no es nueva para Miguel, ya que tuvo la oportunidad de competir a nivel mundial en Tennessee, Estados Unidos. Por el momento, sus colegas del IES lo estarán alentando para que logre quedar entre los tres mejores de su categoría, y ganar su pase a la instancia internacional.

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