“El Halloween en pandemia”, relato de Micaela Langlemey para el concurso “El IES en tu memoria”

El año 2020 quedará, seguramente, en la memoria de muchos como un período absolutamente excepcional que inauguró una experiencia inédita para una sociedad que de pronto quedó recluida en sus hogares. Los registros fotográficos de ese momento suelen evocar imágenes más cercanas a una película apocalíptica o de una invasión zombi que a la realidad que efectivamente estábamos viviendo. Cuando tratamos de rememorar acontecimientos del 2020 o 2021 nos suele pasar que nos confundimos, o creemos que las cosas sucedieron mucho antes o mucho más cercanas en el tiempo. Y es que durante el tiempo que duró el ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio) más estricto, los días y las noches parecían transcurrir sin poder diferenciar si era lunes, viernes, domingo, o un feriado a mitad de semana. Vivíamos y nos relacionábamos por medio de pantallas. Pero esa gris monotonía se rompía a veces gracias a la creatividad y necesidad de resquebrajar, por un instante, esa realidad y seguir creyendo que detrás de las pantallas podíamos seguir riéndonos mientras recuperábamos algo de eso que habíamos perdido. El relato que Micaela Langlemey presentó para el concurso por los 70 años de nuestra escuela “El IES en tu memoria”, nos habla de eso, de esos gestos profundamente humanos que logran entibiar las pantallas hasta hacernos sentir que estábamos, de verdad, en el aula, aunque la escuela estuviera cerrada.

El Halloween en pandemia

Érase una vez una pandemia mundial, y en medio de ésta la escuela virtual. 

Una mañana de octubre del año que jamás olvidaremos, el famoso 2020, siendo Halloween, me desperté como todas las mañanas, salvo que esa mañana tendríamos con mis compañeros una pequeña sorpresa para nuestros profes.

El día anterior se nos había ocurrido una grandiosa idea y terminamos de diseñarla a través del grupo de WhatsApp que teníamos en ese momento. Estábamos en primer año, se nos habían acabado las ilusiones cuando el Covid llegó a todo el mundo, pero, sin embargo, nosotros no perdíamos el entusiasmo de poder hacer cosas en nuestro secundario.

El día había llegado. Comenzábamos a las clases a las 9 a.m. con nuestro profesor de Ciudadanía Daniel Rubén Moreno, una de nuestras primeras víctimas de esa mañana. Entramos a la clase todos y todas con las cámaras apagadas. El profe sorprendido empezó a preguntar por qué nadie tenía la cámara prendida. Dejamos que el silencio se adueñara de la clase, y de repente ¡BOOM! ¡Todos estábamos disfrazados de fantasmas, unos con lentes otros con gorros! El profe con gran sorpresa, se rio de todos, no lo podía creer. La segunda víctima en nuestra lista era la profe Pamela Del Carmen Ruiz con el mismo método. Nuevamente todos ingresamos a la clase virtual callados y ni una cámara y de nuevo ¡BOOM! Todos encendimos las cámaras al mismo tiempo; todas y todos vestidos de fantasmas. La profe se reía y se reía. Entonces vimos que se levantó y apareció con unos lentes de cotillón; y quedamos todos disfrazados. 

Y es así como pasamos la mañana en pandemia en pleno Halloween divirtiéndonos con nuestros profes.

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