23 de abril – Día del Libro: Los libros también tienen su día

De los diversos instrumentos inventados
por el hombre, el más asombroso es el libro;
todos los demás son extensiones
de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de
la imaginación y la memoria.
Jorge Luis Borges

¿Sabías que los libros también tienen su día? Cada 23 de abril se conmemora en todo el mundo el día internacional del libro y del derecho de autor. Esta conmemoración es promovida por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) con el fin de fomentar la lectura, dar a conocer la industria editorial y suscitar la protección de la propiedad intelectual a través del derecho de autor. 

¿Por qué se eligió el 23 de abril? La Unión Internacional de Editores propuso esta fecha a la UNESCO por coincidir con el día de fallecimiento de Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega. Todos ellos fallecieron el 23 de abril de 1916 y son, junto a otros grandes escritores, autores representativos de la Literatura Universal. Sin duda, tres artistas que sembraron literatura y marcaron un antes y un después a lo largo y a lo ancho de todo el mundo. Ante esta propuesta de la Unión Internacional de Editores, la UNESCO no dudó y el 15 de noviembre de 1995 aprobó en Conferencia General el 23 de abril como el «Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor».

En nuestra escuela, todos fomentamos la lectura a diario en todos los espacios escolares. En especial, desde el área de Lengua y Literatura tenemos por objetivo acercar a nuestros estudiantes a la lectura crítica, analítica y placentera de textos literarios y no literarios con el fin de promover el interés por la lectura autónoma. Nos gusta pensar que todos ellos pueden descubrir en la lectura no sólo nuevos conocimientos sino, también, nuevos mundos y nuevas posibilidades. Como docentes y grandes lectoras, estamos convencidas que cada libro que se abre es una nueva ventana al conocimiento. Una ventana llena de destellos de oportunidades y nuevos sentidos. ¿Cuántos de nosotros a través de un libro descubrimos la torre Eiffel en París, viajamos a Sudáfrica entre miles de animales salvajes o tuvimos una charla con un personaje que se acercó como un amigo entre medio de las tinieblas?

Miguel de Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega

Los libros tienen magia y con esa magia podemos cambiar el mundo. Al menos nuestro mundo por un ratito. Por eso, en el IES, todos tenemos como norte acortar distancias, despejar el terreno y llevar libros a las mochilas donde nunca hubo o a los bancos donde siempre hubo un libro pero se necesitan más; entendiendo, en todo momento, que un libro es mucho más que un montón de letras que juegan a formar palabras y a construir sentidos.

Desde que la Pandemia de COVID 19 llegó a nuestras vidas, el libro en formato digital vino para imponerse y para “intentar” erradicar el libro impreso. Sin embargo, a pesar de lo bueno y lo malo de la lectura digital, sabemos cómo educadores que es importante recuperar el libro en formato papel. Reconocemos que los chicos y chicas que tenemos al frente leen permanentemente a través de una pantalla que les permite tener toda la información que se requiere en milésimas de segundos. Pero, ¿Dónde queda esa hoja amarilla con un poco de polvo?, ¿y el olorcito a libro nuevo?, ¿conocen esa magia nuestros estudiantes? ¿Tienen a menudo esas experiencias?

Con certeza podemos decir que muchos de nuestros alumnos y alumnas conocen el olor, el color y la magia de un libro impreso. No obstante, debemos admitir no sólo como escuela sino también como familia y como sociedad, que muchos de ellos no tienen acceso a diario a un libro en formato papel. Por tal motivo, las docentes de Lengua y Literatura del IES, desde la vuelta a la presencialidad, nos propusimos traer el libro impreso al aula y volver a mostrarles a los chicos y chicas que cuando se cierra un libro hay que ponerle un marcador para saber dónde dejé de leer, que si al libro lo pongo patas para arriba las letras no se dan vuelta solas, que con un lápiz o un fibrón puedo marcar aquellas partes que me gustan o me interesan, que si doblo la puntita de la hoja no se rompe la pantalla, que a este libro no se le agota la batería y que si miro la tapa y la contratapa puedo conocer algo de lo que voy a encontrar cuando explore las hojas del interior del libro.

Como docentes y como institución invitamos a todos a buscar un libro y darle una oportunidad; aceptando, sin culpa, que tal vez no me guste o no me enganche y lo puedo abandonar. Ese abandono debe tener una única condición: buscar otro libro y volver a intentar conectar con la lectura placentera, autónoma y desinteresada.

Si no sabes de donde sacar un libro también te contamos que nuestra hermosa escuela tiene una biblioteca enorme cargada de tesoros por descubrir. Hay miles de libros esperando en algún estante. Seguramente el libro para vos está ansioso de que lo encuentres, lo elijas y lo lleves a tu lugar preferido para explorar nuevos universos, conocer personajes  desconocidos y, tal vez, recibir algún que otro consejo o alcanzar un nuevo conocimiento.

Andá a la biblioteca, pedí ayuda si no sabes por dónde empezar, buscá entre los estantes, explorá cada rincón y anímate a llevarte un libro a tu casa. Entre tantas experiencias de la vida, tal vez esta nueva rutina sea una de las que te deje huellas imborrables, herramientas novedosas para el futuro o simplemente un buen recuerdo. No cuesta nada intentarlo. Buscá un libro.

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