“Los cronistas de ‘Indias'”: un análisis de “Crónicas de Indias”, por Valentina Torres

Los orígenes de la literatura latinoamericana se relacionan en forma directa con la historia de sus países y sus habitantes. En el siglo XV, España emprendió la conquista y colonización de América. En ese contexto, se produjo el choque de dos culturas muy distintas: la europea y la originaria de América. Como resultado de este cruce, surgieron textos escritos por los colonos que recibieron el nombre de “Crónicas de Indias”.

Este contenido fue trabajado en el marco de los antecedentes de la literatura latinoamericana, por la Prof. de Lengua y Literatura Marina Páez, con las y los estudiantes de 5° año C, quienes, durante un proceso intenso de escritura y revisión, produjeron textos expositivos sobre las distintas crónicas vistas, sus características similares y distintivas, funciones y autores. Compartimos aquí, el texto creado por Valentina Torres.

Los cronistas de “Indias”

Durante la conquista española de América, los españoles se encontraron con personas distintas a ellos, a los que llamaban “otros”, que eran los nativos de estas tierras americanas. Estos “otros” tenían una cultura, aspecto y lenguaje diferente a los españoles. Gracias a estas diferencias, surgieron diversos escritos con la perspectiva de los españoles hacia los “otros”, los cuales posteriormente recibieron el nombre de “Crónicas de Indias”. Algunas de las más conocidas son: “El diario de viaje” de Cristóbal Colón, las cartas de Fray Bartolomé de las Casas y “Las cartas de relación” de Hernán Cortés.

En primer lugar, en su diario de viaje, Cristóbal Colón describe a los nativos físicamente. Por ejemplo: “muy bien hechos, de muy hermosos cuerpos, y muy buenas caras”. También, Colón expresa que serían buenos sirvientes debido a que los nativos hacían de buena gana todo lo que se les solicitara. En segundo lugar, en las cartas de Fray Bartolomé de las Casas se describe a los nativos como gente sin maldad, obedientes y muy fieles. Este cronista se refiere a ellos con cierta admiración y adulación, ya que todo lo que hacían los nativos lo asombraba, y, además, le gustaba sus formas de ser. Por ejemplo, “humildes, los más pacientes y quietos (…) menos poseen ni quieren poseer de bienes temporales”. Esta última cita se refiere a que los pueblos originarios eran humildes, personas nada soberbias ni ambiciosas, tampoco codiciosas, en oposición a los españoles que sí lo eran. Por último, disponemos de la Primera Relación (carta de Veracruz) de Hernán Cortés, en la cual se manifiesta una visión diferente de los nativos, de las ya mencionadas. En esta crónica, Cortés manifiesta que los nativos eran salvajes, de hecho, más que eso. Cito sus palabras textuales: “… ninguna obra comienza, sin que primero hagan allí un sacrificio”. Para el cronista, estos “otros” eran como demonios, personas que continuamente realizaban sacrificios humanos y ceremonias sangrientas: “otra cosa horrible y abominable y digna de ser punida, lo que hasta hoy no se ha visto en ninguna parte, y es que todas las veces que alguna cosa quieren pedir a sus ídolos, para que más aceptasen su petición toman a niños y niñas y hombres y mujeres de mayor edad (…) ofreciéndolos en sacrificio”.

Para concluir, las Crónicas de Indias relataban cómo fue el proceso de conquista de América, cómo los españoles veían, describían el comportamiento y apariencia de los pueblos originarios que habitaban estas tierras. Cada cronista tuvo su propio punto de vista, dado que su crónica cumplía una función específica. Para Colón y Las Casas, eran seres amables y hermosos, sin maldad; mientras que, para Cortés, constituían bestias o demonios dignos de ser castigados.

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