“Opuestos que parecen iguales”: informe de lectura sobre Eduardo Galeano de la alumna Agustina Villarroel Lucchini

En algunos idiomas, la palabra “héroe” o “heroína” se utiliza simplemente para referirse al protagonista de una obra literaria, sin que existan otras connotaciones de virtud u honor. La palabra héroe, sin embargo, suele asociarse con algo más. No es un mero agente de cualquier tipo de acciones. Es alguien distinto y superior. Para los antiguos, el héroe era producto de la unión de una divinidad con un ser humano, y, por lo tanto, era menos que un dios, pero más que un hombre. El héroe y sus acciones elevadas se convierten en mito; protagoniza epopeyas y cuentos de hadas.

Cada tiempo construye su propia figura de héroe, por lo tanto, en el siglo XX, la concepción de “héroe” se amplió para abarcar una diversidad de figuras de héroes. En este contexto, los y las estudiantes de 4° año C, a cargo de la Prof. de Lengua y Literatura Marina Páez, trabajaron la figura del héroe “postmoderno” a través de un texto del genial Eduardo Galeano. A continuación, la estudiante Agustina Villarroel Lucchini nos comparte su informe de lectura de “Crónicas de la ciudad de México”.

Opuestos que parecen iguales

Existen muchas formas en las que uno puede expresar lo que piensa, siente u opina sobre las situaciones que lo rodean. Existen formas de decir que nos dejan reflexionando o que nos despiertan sentimientos. Eduardo Galeano fue un periodista y escritor experto en esto; en dejar ver sus pensamientos, produciéndoles “algo más” a sus lectores. Su novela El libro de los abrazos se inscribe sobre una base tan simple y cotidiana como es la memoria, ya que, como él mismo decía “recordar es volver a pasar por el corazón”. En este libro Galeano nos muestra cómo crear el presente, recordando el pasado.

El texto “Crónica de la ciudad de México”, presente en la novela mencionada, tiene como tema central la figura del héroe, lo que esta implica, significa y representa. Galeano realiza una analogía entre dos personajes: Superman y Superbarrio. Si bien ambos son superhéroes, el autor nos marca varias diferencias entre uno y otro. Superman es símbolo universal de poder; Superbarrio es un héroe de carne y hueso que no se distingue por sus habilidades físicas. El primero vive en una ciudad prestigiosa llamada Metrópoli, mientras que el otro vive en los suburbios. Superman arregla los problemas con los puños; Superbarrio mediante manifestaciones o el diálogo. Uno se enfrenta a problemas de ficción; el otro combate problemas reales. Un superhéroe ayuda al mundo; el otro auxilia a los sectores más vulnerables de la población. El primero es superficial, el segundo es reflexivo y profundo. Aunque ambos superhéroes dedican su vida en pos de ayudar a los demás, uno es reconocido y famoso; el otro es anónimo, Superman es admirado, Superbarrio es simplemente ignorado. El mensaje que Eduardo Galeano deja entre líneas es que gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo.

En conclusión, Galeano nos hace replantear el significado de lo que es un verdadero héroe. Nos invita a quitarnos las máscaras y quién está detrás, qué cosas de nosotros mismos, de nuestra composición como personas, demuestra que no solo aparentamos ser heroicos, sino también que somos héroes. El autor, al igual que Superbarrio, deja de lado lo físico y lo superficial, para valorar el interior de cada uno, algo que no es usual en nuestra sociedad. Como él expresa “vivimos en un mundo donde el funeral importa más que el muerto, la boda más que el amor, y el físico más que el intelecto. Vivimos en la era del envase, que desprecia al contenido”.

Pero… y si hoy todos tuviéramos que colgar nuestros trajes y quedar expuestos a la única verdad sobre quienes somos, ¿qué veríamos en vos? ¿Qué clase de superhéroe sos?

image_pdfimage_print