“¿Los adolescentes son los verdaderos culpables de sus problemas con la lectura?”, un ensayo de Estefanía Farías Cesana

En el marco de las actividades relativas al eje de “Lectura y comprensión escrita en el ámbito de participación ciudadana”, que componen la asignatura “Lengua y Literatura”, la Prof. Cecilia Olariaga les propuso a sus estudiantes redactar un ensayo sobre problemáticas en torno a la lectura en los jóvenes. De esta forma, se promueve la reflexión del quehacer lector, la adquisición de competencias básicas que, a su vez, les ayuden a mejorar su desempeño académico con criterios de autonomía y pensamiento crítico sobre las  realidades. Asimismo, este tipo de actividades busca ampliar el desarrollo de capacidades intelectuales, desarrollando competencias para la lectura y escritura de ensayos, potenciando los procesos y prácticas de formación investigativa y fortaleciendo el aprendizaje significativo. En esta oportunidad, acercamos el trabajo de Estefanía Farías Cesana, estudiante de 6° B.

¿Los adolescentes son los verdaderos culpables de sus problemas con la lectura?

El que los jóvenes hayan “perdido” la fascinación y el gusto por la lectura es una frase común de la sociedad. Al ser la lectura un hábito de comunicación que permite desarrollar los pensamientos cognitivos e interactivos de cualquier lector, básicamente el leer permite construir con facilidad nuevos conocimientos, entonces ¿por qué hay tantas problemáticas en torno a la lectura de los jóvenes?. En este trabajo se desarrollarán ciertos aspectos que habría que tener en cuenta antes de hacer un análisis tan complejo en el que la deducción final sea que los adolescentes no leen. Comprendamos que el adolescente prioriza el descubrimiento de este mundo nuevo que se le muestra, junto con factores influyentes como: el entorno y/o ambiente familiar que no plantea la lectura como un hábito importante a desarrollar, la falta de inversión económica y de tiempo en la educación, la mala vinculación de la escuela con los jóvenes (que termina desarrollando la lectura mediante presión y obligación).

Es importante que los adolescentes lean un libro por lo menos una vez al mes, esto se debe a que esta actividad les permite estimular fácilmente su imaginación y su función cerebral, ayudándolos a obtener mejor vocabulario y desarrollando su cerebro para poder comprender mejor los argumentos de varias líneas y personajes.

Pero cómo ya he mencionado antes, hay varios factores que generalmente intervienen en esto y que generan un impacto negativo.

Uno de ellos está relacionado con el ambiente familiar y/o el entorno que no plantea la literatura como algo importante ya que muchas veces no hay un verdadero interés sobre los gustos en los adolescentes, lo que conlleva a que desconozcan los beneficios de la lectura y tengan problemas tales como: dificultad para comprender y analizar textos, peor ortografía y vocabulario e incluso puede impactar en la pérdida de las habilidades comunicativas. Lo que sucede principalmente es que el adolescente no conoce el valor que tienen las letras en un libro y que este conjunto de letras, frases y conceptos le pueden ayudar a mejorar las actividades que diariamente realiza.

Además, la escuela cuenta con un importante rol que no termina de aprovechar, debido a que generalmente plantea y pretende desarrollar la lectura mediante la presión y la obligación lo que evidentemente es dañino. Es posible que por ese motivo también haya varios abandonos en el nivel secundario, a causa de que en ciertas ocasiones, la dificultad para comprender y analizar textos y sobre todo el no entender cuando alguien le explica de un determinado tema, en otras palabras, la falta de comprensión lectora hace que los estudiantes desarrollen bajo autoestima y su aprendizaje sea muy bajo.

A partir de investigar los intereses de los jóvenes, hay que hacerlos participar e involucrarlos en la lectura para acercarlos por gusto a ella. Una iniciativa que puede mejorar esta situación es practicar la lectura con los alumnos y enseñarles a comprender lo que están leyendo, solicitando que expliquen con sus propias palabras qué fue lo que entendieron de esta lectura, incluso pueden incorporar juegos o actividades dinámicas para asegurarse de adherir aún más el contenido. De tal forma que elijan las cosas que les gusten e interesen hacer.

Al crear un ambiente de cierta forma seguro donde no se sientan evaluados ni presionados por la lectura se desarrolla como un placer y no como una obligación, por ejemplo.

Por otro lado, necesitamos otros indicadores para saber de qué forma el consumo cultural ha cambiado, debido a que no sirve de orientación si se sigue midiendo la lectura solamente mediante libros de papel. Victoria Saez estudió Licenciatura en letras y tiene una beca doctoral en Conicet con la que investiga el tema. Sostiene que la frase que señala “que los adolescentes no leen” queda cada vez más atrasada y desestabilizada, aunque el discurso perdura. Lo muestran los números de la industria editorial, que dejan ver que el sector juvenil es uno de los que más creció en los últimos años. Esto porque en la actualidad el consumo digital ha crecido de forma gigantesca, las redes sociales son las protagonistas del mercado editorial juvenil, en ese micromundo digital (compuesto principalmente por aplicaciones como: Youtube, Instagram, TikTok y Wattpad) confluyen recomendaciones de libros, escritores que quieren dar a conocer su trabajo y diversas comunidades de adolescentes emocionados por interactuar entre sí y con sus autores favoritos.

Es cierto que se crean tensiones alrededor de cómo las plataformas imponen un sistema de popularidad y jerarquía en función de los votos, las vistas, las descargas, etc. Pero entonces, cerrando el tema… aunque ahora el mundo digital tenga muchísima más relevancia y por lo tanto también aspectos negativos, el balance sigue siendo muy positivo. Sáez define perfectamente está explicación en tan solo una frase: “Nunca se leyó y se escribió tanto como en esta época”.

En conclusión, la lectura es un hábito que puede mejorar las condiciones sociales y humanas de cualquier lector, el leer permite pensar con reflexión y desarrollar los aspectos cognitivos del cerebro lo que ayuda a ejercitar todas las células y estar siempre activos para cualquier actividad que se realice en la vida cotidiana. En la etapa de la adolescencia surgen otras prioridades equivalentes al descubrimiento de, casi que, un mundo completamente nuevo para ellos. Entonces, no es que los adolescentes hayan dejado de leer por el impactante rol que tiene la tecnología en nuestra sociedad, sino que intervienen otros factores, para los cuales no tenemos variedad de indicadores.

Pero si se plantea el desarrollo de la capacidad lectora mediante juegos o actividades dinámicas y tanto el ambiente familiar, como las escuelas y la sociedad ponen de su parte para mejorar, es bastante más probable que se dé un cambio en el que la mayoría de adolescentes desarrolle una verdadera conexión con la lectura, lo que nos llevaría a eliminar esta problemática. Por lo que solo nos queda el asumir como sociedad nuestra responsabilidad y también lo que conlleva el no estar lo suficientemente atentos, con el objetivo de poder mejorar para las futuras generaciones.


Bibliografía:

Carrillo, M. (17 de febrero de 2017). La lectura y su importancia en la adolescencia. Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH). Recuperado de: https://www.uaeh.edu.mx/scige/boletin/prepa4/n10/e5.html

Escales, C. (09 de marzo de 2019). “¿Por qué los adolescentes (casi) no leen?”. El periódico. Recuperado de: https://www.elperiodico.com/es/cuaderno/20190309/por-que-adolescentes-casi-no-leen-7341678

Vincenty, L. (04 de abril de 2021). “Los adolescentes cada vez leen más, en la web y libros de papel”. Diario Río Negro. Recuperado de: https://www.rionegro.com.ar/los-adolescentes-cada-vez-leen-mas-1753856/

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