Egresados del IES hoy: Roxana Merlino, una vida dedicada al teatro

Las historias de egresados de nuestra escuela que esta revista recupera dan cuenta de las trayectorias que continuaron aquellos que hoy son referentes en su área. El arte ha sido uno de los espacios en los que más se han destacado, y para comprobarlo una vez más presentamos a Roxana Merlino, actriz de teatro independiente. El contexto social en el cual Roxana se formó y su vocación artística le permiten aportar interesantes reflexiones sobre la educación que le ofreció el IES.

Roxana egresó del IES en 1984, como Bachiller con Orientación Docente. Son muchas las imágenes que vienen a la mente de Roxana cuando piensa en su paso por la escuela, pero las historias junto a sus compañeros son las protagonistas de sus recuerdos. Su trayectoria como estudiante estuvo marcada por el contexto social y político del país. Ella comenzó el nivel secundario en 1979, época en la que el sistema educativo era muy rígido, sin excepciones a la hora de colocar calificaciones, amonestaciones o contabilizar las inasistencias.

Este contexto hace que una anécdota en particular haya quedado grabada en su memoria. Un día, su curso decidió “hacerse la chupina” a modo de protesta: “Vino una profesora suplente de Historia y nos dice que a la clase siguiente teníamos una evaluación de todo lo que habíamos visto hasta el año. Protestamos, nos quejamos, y la señora dijo ‘Tienen prueba’. Entonces en una asamblea decidimos que no íbamos a ir, que nos íbamos a quedar todos afuera y no íbamos a hacer la prueba”. Algunos de sus compañeros asistieron pero otros, como Roxana, sostuvieron la protesta y se fueron a la montaña. En aquellos años, la poca construcción de edificios permitía verlos fácilmente: “Salías a la puerta del colegio y nos veías caminando, una fila caminando por la montaña todos vestidos de azul y gris”. Por supuesto que la medida no duró demasiado, porque en esa época la Directora era “Pocha” Pescetti: “A la media hora, nos fueron a buscar la Pocha y la secretaria. No podíamos contener la risa y nos hicieron volver al colegio. Dentro de la rigidez de ese sistema nos retaron, pero ni una amonestación nos pusieron”, recuerda Roxana. La Directora les hizo hacer la prueba pero se mostró dispuesta a escuchar su reclamo: “Eso marcó también que los profes trataban de ampliar la cabeza, en cierto modo. Y esa fue una experiencia interesante”.

A pesar de esa rigidez, subraya Roxana, los profesores establecían un vínculo con los alumnos: “Algunos, por ser demasiado apegados a ese sistema, nos exaltaban a nosotros y nos ponían al frente, y muchos de ellos, sabiendo en qué sistema estaban, trataban de abrirnos la cabeza dentro de sus posibilidades”. Un ejemplo claro fue un comentario de la Prof. Edith Ramírez a propósito de la Guerra de Malvinas que estaba sucediendo en ese momento: “En medio de la euforia de que todos íbamos a recuperar las Malvinas y todo lo demás, ella nos decía ‘Son chicos como ustedes los que están allá, no pueden mandar a criaturitas así’. Eso te marca, y después que terminó la guerra lo sentíamos así”.

El IES, en un contexto tan complejo en términos de libertades, quedó en el recuerdo de Roxana como un espacio para reflexionar y tener una mirada crítica. Así es como recuerda la actitud que los docentes tenían hacia ellos: “Nos pusieron en este lugar de rebeldes y de enfrentar y analizar cada una de las cosas, siempre fuimos muy analíticos, Analizábamos y vivíamos preguntando. La mayoría de los profes trataba de explicarnos, o nos acercaban a literatura determinada. Creo que en ese sentido fuimos afortunados, dentro de la porquería que fue esa época”.

Cuando Roxana cursaba el nivel secundario, empezó a hacer teatro en talleres en lo que por aquel entonces era la Escuela Municipal de Teatro, de manera que desde muy chica estuvo relacionada con esa forma de arte. Al terminar su formación en el IES, probó estudiar en diferentes carreras: Arquitectura, Historia y Turismo. Le atraía la Antropología pero para estudiar eso, tenía que mudarse a La Plata. Hoy Roxana agradece no haber tenido la posibilidad de irse. Se dio cuenta en aquellos años de que el teatro había sido una constante en su vida, era lo único que no había abandonado: “Terminé egresando de la Escuela Provincial de Teatro, alrededor del ‘93”. Pero la finalización de esos estudios no significaba la finalización de su formación: “El teatro más que una carrera profesional es un oficio que se va ejerciendo y perfeccionando y haciendo todos los días”, explica.

Actualmente Roxana se desempeña como actriz y es empleada municipal. Con los años, se convirtió en una referente del teatro independiente, que aprendió a leer a su ciudad desde el escenario. Desde su lugar, se permite reflexionar sobre el desarrollo y el presente del teatro en Villa Carlos Paz: “Se fue perdiendo el concepto de teatro independiente, de teatro vocacional, de teatro como expresión local, a medida que fue creciendo como ciudad turística y empezó a surgir como centro de teatro comercial y de temporada”. Según Roxana, se fue perdiendo el interés, pero parece que las cosas están cambiando: “Hoy me parece que está reflotando por lo menos la idea de hacer teatro. No hay mucho espacio, no hay muchas posibilidades de hacer teatro independiente, de hacer este teatro que hacíamos en los ‘80. Hoy Carlos Paz está muy grande, la gente perdió el hábito de ir a ver teatro, y mucho más de ir a ver teatro diferente al teatro de verano”. Roxana advierte que lentamente se está despertando un interés por el teatro como expresión creativa, incluso se han multiplicado las escuelas que lo enseñan. Uno de los problemas actuales que atentan con su crecimiento es la falta de salas: “No porque no haya salas de teatro en Carlos Paz: está lleno. Pero son enormes, son caras para sostenerlas: no es lo mismo prender las luces del Luxor que prender las luces de una sala para 50 personas”.

Al recordar la historia del teatro en Villa Carlos Paz, Roxana evoca una agrupación teatral muy especial, ya que reunía a profesores del IES y se llamaba “La Troupe de los Calaveras”: “Había un montón de profesores y creo que había celadores. Iba todo Carlos Paz porque hacían dos puestas al año como mucho. A nosotros no nos dejaban ir a las presentaciones porque íbamos a ver a los profesores en otro rol, en el rol de actores”. Ninguno de los estudiantes sabía de qué se trataba la obra, porque sus padres iban pero no les contaban. A lo sumo podían encontrar alguna foto en el diario local, pero jamás supieron exactamente de qué trataban sus obras.

Las palabras de Roxana son más que las palabras de una egresada del IES. Su voz es la de una artista que conoce en profundidad el oficio que implica el teatro, lo que significa para una comunidad cultivar y hacer crecer esta forma de expresión.

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